En el marco del «Desayuno del Listín Diario», el arzobispo coadjutor de Santo Domingo, monseñor Carlos Tomás Morel Diplán, fijó una posición clara sobre la política migratoria en la República Dominicana. El prelado subrayó la necesidad de cumplir las leyes nacionales sin vulnerar la dignidad de los extranjeros, especialmente ante el aumento de las deportaciones de haitianos.
Crítica a los excesos y protocolos en hospitales Sin embargo, el arzobispo advirtió sobre los protocolos de ejecución. Denunció que en ocasiones se han producido «excesos» y «maltratos» durante los operativos de la Dirección General de Migración.
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Dignidad Humana: Pidió que las repatriaciones se realicen bajo protocolos que preserven la integridad física.
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Salud Pública: Se refirió a la situación de las parturientas haitianas en hospitales públicos, abogando por un trato humano que no discrimine por color o lengua, aunque reconoció la necesidad de desmantelar las mafias de traslado ilegal.
La postura de la Iglesia Católica Dominicana busca un punto medio: el respeto estricto a la soberanía dominicana y sus leyes, junto con una práctica de la caridad y el respeto a los derechos humanos fundamentales.


