Marine Le Pen respiró aliviada a la hora de comer de este martes. También la mitad de su partido, aterrorizado con la idea que la histórica líder del ultraderechista Reagrupamiento Nacional (RN) fuera inhabilitada y no pudiera presentarse a las elecciones presidenciales de 2027. El tribunal de apelación de París rebajó la pena de inhabilitación a la política, que podrá concurrir por cuarta vez consecutiva a los comicios. La sentencia, sin embargo, sí mantiene durante un año el brazalete electrónico a Le Pen, lo que la obligaría a realizar la campaña electoral en esas condiciones. Y esa fue, justamente, una de las situaciones por las que aseguró que no se presentaría y daría el relevo a su delfín, Jordan Bardella.