El presidente Luis Abinader encabezó el inicio de la primera fase de transformación y saneamiento ambiental del vertedero de Duquesa, un proyecto que busca eliminar el principal pasivo ambiental de la República Dominicana. Sin embargo, mientras las autoridades anuncian la construcción de canchas, gimnasios y plantas de valorización, miles de familias que dependen del reciclaje enfrentan la incertidumbre sobre su sustento diario.
Saneamiento y recuperación ambiental de Duquesa Con el apoyo de organismos internacionales como el BID, la JICA y la AECID, el gobierno destinará 110 millones de dólares para estabilizar el terreno y controlar gases y lixiviados. El ministro de Medio Ambiente, Paíno Henríquez, destacó que por primera vez el vertedero se mantiene sin incendios, marcando el inicio de un cambio que beneficiará a 3.8 millones de personas en el Gran Santo Domingo.
La realidad de los buzos y residentes del entorno Pese a los anuncios de modernización, la realidad a ras de suelo es distinta. Unas 3,000 personas, conocidas popularmente como «buzos», sobreviven recolectando plástico y metal entre las toneladas de desechos. Residentes del barrio Duquesa expresan su temor ante una posible privatización o exclusión del proceso, solicitando que la transformación incluya alternativas laborales dignas para quienes han vivido de la basura por décadas.
Un modelo educativo para el país El mandatario subrayó que el objetivo es convertir este espacio en un modelo de enseñanza sobre el manejo de residuos sólidos. Se espera que en un plazo de ocho meses se inauguren las primeras áreas recreativas, integrando a los jóvenes de Santo Domingo Norte en una nueva cultura de reciclaje y cuidado ambiental.


