El desayuno puede influir en los hábitos alimentarios del resto del día. Un especialista señala tres errores frecuentes relacionados con el horario de la primera comida y la elección de determinados alimentos.
Si estás intentando perder peso y no obtienes los resultados esperados, algunos hábitos relacionados con el desayuno podrían estar jugando en contra. De acuerdo con una publicación de El Diario NY, el especialista en diabetes tipo 2 y divulgador del ayuno intermitente Jason Fung identifica tres prácticas que conviene revisar.
1. Comer inmediatamente después de levantarse
Uno de los puntos señalados es la idea de que necesariamente hay que desayunar apenas comienza el día.
Según Fung, si una persona no tiene hambre al levantarse, puede esperar antes de realizar su primera comida. La publicación explica que durante el periodo de ayuno nocturno el organismo utiliza reservas de energía, aunque el efecto concreto sobre el peso depende del conjunto de hábitos alimentarios y del balance energético.
La nota también cita investigaciones sobre el ritmo circadiano de la grelina, una hormona relacionada con el hambre, cuyo nivel puede alcanzar uno de sus puntos más bajos durante la mañana.
2. Consumir demasiada azúcar sin darse cuenta
Otro error frecuente es comenzar el día con alimentos que parecen saludables, pero contienen cantidades importantes de azúcar añadida.
Entre los ejemplos mencionados aparecen algunos cereales, yogures endulzados, muffins, mermeladas y barras. El artículo advierte que el consumo elevado de azúcares añadidos puede dificultar una alimentación orientada al control del peso.
Por eso, revisar las etiquetas nutricionales y comparar la cantidad de azúcar de los productos puede ser una estrategia sencilla para mejorar la calidad del desayuno.
3. Abusar de carbohidratos refinados
El tercer punto está relacionado con alimentos como el pan blanco, determinados productos de panadería y otras harinas refinadas.
La publicación señala que estos alimentos pueden producir aumentos rápidos de glucosa en sangre y que, dependiendo de la composición de la comida y de la respuesta individual, pueden influir en la sensación posterior de hambre.
¿Qué alternativas propone?
La estrategia descrita en el artículo apuesta por desayunos con mayor contenido nutricional y alimentos que favorezcan la saciedad.
Entre las opciones mencionadas se encuentran huevos, fuentes de proteína de calidad y avena de cocción lenta, esta última por su contenido de fibra soluble.
Más que eliminar automáticamente el desayuno o determinados alimentos, lo importante es considerar el patrón completo de alimentación, las necesidades individuales y la actividad física.
Importante: las recomendaciones sobre ayuno, pérdida de peso y alimentación no son iguales para todas las personas. Quienes tengan diabetes, tomen medicamentos o padezcan alguna condición médica deberían consultar con un profesional de la salud antes de modificar significativamente sus horarios de comida.
Fuente de referencia: El Diario NY, 16 de septiembre de 2026.


