La estructura de poder en Venezuela ha sufrido un golpe inesperado este 25 de febrero de 2026. En una decisión que ha dejado atónita a la comunidad internacional, tanto el Fiscal General de la República como el Defensor del Pueblo han presentado sus renuncias irrevocables a sus cargos, profundizando la incertidumbre sobre el futuro institucional del país.
Un quiebre en el Poder Ciudadano
Las renuncias se producen en un contexto de altísima presión interna y externa. Según los primeros reportes, la salida de estos altos funcionarios —piezas clave en el engranaje del Estado venezolano— se da tras semanas de especulaciones sobre fisuras dentro de la cúpula gubernamental tras la detención de figuras clave del Ejecutivo meses atrás.
¿Qué implica esto para Venezuela?
La salida simultánea de los titulares del Ministerio Público y de la Defensoría del Pueblo genera un vacío de poder en el Consejo Moral Republicano. Analistas internacionales sugieren que este movimiento podría indicar:
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Fisuras internas: Un quiebre irreversible en la lealtad de las instituciones hacia la administración central.
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Transición institucional: La posibilidad de una reestructuración forzada del sistema de justicia.
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Presión internacional: El resultado del aislamiento y las investigaciones en curso por parte de organismos de justicia global.
Dato Clave: Hasta el momento, no se han anunciado los sucesores ni los motivos oficiales detrás de estas dimisiones, lo que ha disparado las teorías sobre posibles asilos o negociaciones políticas.


