Pese a las promesas de las autoridades, la crisis ambiental en la provincia Peravia se agrava. El canal Marcos A. Cabral, vital para el riego de miles de tareas, continúa convertido en un vertedero a cielo abierto, afectando la salud de las comunidades y la calidad de la producción agrícola en la zona de Baní.
La acumulación de desechos sólidos en las riberas del canal no es un problema nuevo, pero su persistencia denuncia la falta de gestión de residuos por parte de los ayuntamientos locales. Desde el Distrito Municipal Las Barias hasta Las Calderas, el trayecto del agua se ve interrumpido por plásticos, químicos y desperdicios orgánicos que emanan olores fétidos y atraen plagas.
Puntos clave de la problemática:
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Riesgo Agrícola: Más de 7,000 tareas de cultivo (arroz, cebolla, hortalizas) dependen de estas aguas ahora contaminadas.
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Salud Pública: Los focos de basura en sectores como Mata Gorda, Escondido y Nizao aumentan el riesgo de enfermedades respiratorias y de la piel.
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Promesas Incumplidas: El proyecto para convertir el vertedero de Nizao en una estación de transferencia modelo sigue sin concretarse, dejando a los «buzos» y camiones compactadores operando en condiciones precarias.
Expertos y agricultores de la región exigen la intervención inmediata del Ministerio de Medio Ambiente y el INDRHI para frenar este desastre ecológico que amenaza el principal sistema de riego de la provincia Peravia.


