En Santo Domingo, una práctica cotidiana como esperar en un semáforo puede convertirse en una experiencia incómoda, intimidante o incluso peligrosa. Varios limpiavidrios y vendedores de escobillas operan en intersecciones clave ejerciendo presión, agresión y engaños sobre los conductores.
Acoso bajo presión
Muchos conductores relataban sentirse obligados a acceder a la limpieza de sus vidrios solo para “quitárselos de encima”, entregando monedas a regañadientes sin bajar mucho el cristal Diario Libre.
Casos de agresión y violencia
Una víctima, Julissa Pérez, denunció haber sido irrespetada mientras llevaba a sus nietos. Tras llegar al destacamento policial, el agresor fue detenido y citado en la Fiscalía, aunque la amenaza continuó desde la cárcel Diario Libre. En otra ocasión, el 4 de julio, un limpiavidrios rompió el cristal trasero de un vehículo en la intersección Máximo Gómez con John F. Kennedy Diario Libre.
Intimidación con armas blancas
La amenaza no siempre es solo verbal: varios limpiavidrios actúan armados con cuchillos, lo cual hace que muchos conductores prefieran no denunciar por temor a represalias Diario Libre.
Un programa de reinserción fallido
En respuesta, en 2017 se aprobó la Resolución 17-2017, propuesta por el entonces alcalde David Collado. La idea era retirar a estos limpiavidrios de las calles y ofrecer empleo y reinserción social. Sin embargo, pocos aceptaron y el programa fue abandonado Diario Libre.
Estafas con escobillas
Además de la presión, también hay engaños. Vendedores de escobillas sobrevalúan precios —llegando a cobrar hasta RD$4,000 por dos— cuando el costo real oscila entre RD$250 y RD$500 Diario Libre. En algunos casos, sustituyen las escobillas originales de alto valor (hasta RD$8,000) por repuestos baratos, que luego revenden a precios elevados Diario Libre.