La solicitud del Gobierno dominicano para que nueve miembros de la misión diplomática de Cuba y sus familiares abandonen República Dominicana en un plazo de siete días marca un cambio en el tono que ha caracterizado públicamente las relaciones entre ambos países desde su restablecimiento en 1998.
- No se trata, al menos hasta ahora, de una ruptura de las relaciones diplomáticas.
El Ministerio de Relaciones Exteriores dominicano indicó que continuará manejando el asunto por los canales diplomáticos y que pretende “preservar las relaciones entre ambos países”. Al mismo tiempo, decidió no revelar quiénes son los nueve funcionarios, qué cargos ocupan ni qué hechos provocaron una medida de esta magnitud.
Al observar una historia bilateral de más de un siglo, marcada por períodos de cercanía, conspiraciones contra la dictadura de Rafael Leónidas Trujillo, décadas sin relaciones formales y un posterior acercamiento que ambos gobiernos habían descrito, hasta hace poco, en términos de amistad y cooperación.
Una relación diplomática que comenzó en 1902
Las relaciones diplomáticas formales entre República Dominicana y Cuba se establecieron en 1902, poco después del nacimiento de la República de Cuba. La Embajada dominicana en La Habana sitúa en ese año el inicio oficial de los vínculos entre ambos Estados.
La institucionalización de la relación avanzó rápidamente.
En junio de 1905, los dos países suscribieron en La Habana un tratado de extradición, ratificado posteriormente por República Dominicana y cuyo canje de ratificaciones se produjo en enero de 1907. El documento constituye uno de los primeros instrumentos formales sobre las relaciones con Cuba que conserva la Cancillería dominicana.
Sin embargo, los vínculos entre las dos sociedades eran anteriores al establecimiento de sus relaciones diplomáticas modernas.
Uno de los principales símbolos de esa historia común es el dominicano Máximo Gómez, nacido en Baní y convertido en uno de los jefes militares fundamentales de las guerras independentistas cubanas.
Más de un siglo después, la Cancillería dominicana mantiene la relación entre Gómez y el independentista cubano José Martí como uno de los referentes históricos de los vínculos entre ambas naciones. Se recuerda que tan reciente como una visita oficial a La Habana en 2023, el canciller Roberto Álvarez depositó una ofrenda ante Martí y destacó esa conexión histórica.
Cuba se convirtió en escenario de la oposición contra Trujillo
La relación tomó un curso mucho más conflictivo durante la dictadura de Rafael Leónidas Trujillo.
Cuba se convirtió en uno de los territorios desde los cuales opositores dominicanos intentaron organizar movimientos para derrocar al régimen.
Uno de los principales episodios ocurrió en 1947 con la expedición de Cayo Confites, organizada en territorio cubano.
Los archivos recopilados por el historiador dominicano Roberto Cassá, conservados por el Archivo General de la Nación (AGN), documentan las expediciones antitrujillistas y los conflictos internacionales que mantuvo el régimen con Cuba y otros gobiernos de la región. Entre los materiales existen testimonios, entrevistas e imágenes relacionadas específicamente con Cayo Confites.
Un documento conservado por el AGN registra que en agosto de 1947 se denunciaron vuelos de aviones dominicanos sobre territorio cubano, en medio de las tensiones generadas por la organización de los opositores a Trujillo en la isla.
La diplomacia cubana también reivindica Cayo Confites como un momento determinante de la historia común. Entre quienes se prepararon para participar en aquella expedición se encontraba un joven estudiante cubano llamado Fidel Castro.
La operación finalmente no llegó a República Dominicana.
1959: una expedición vuelve a salir desde Cuba
Doce años después, Cuba volvió a ocupar un lugar central en la lucha contra Trujillo.
En junio de 1959, meses después del triunfo de la Revolución cubana, expedicionarios dominicanos y extranjeros partieron desde territorio cubano con el objetivo de derrocar la dictadura.
Llegaron a República Dominicana por Constanza, Maimón y Estero Hondo.
Los registros oficiales de la Embajada cubana señalan que en la expedición participaron 153 dominicanos y 22 cubanos, además de venezolanos, puertorriqueños, españoles, estadounidenses y un guatemalteco.
Entre ellos estaba el comandante cubano Delio Gómez Ochoa, quien sobrevivió a la operación y posteriormente fue reconocido en República Dominicana por su participación en la lucha contra Trujillo. En 2024, la Comisión Permanente de Efemérides Patrias volvió a rendir homenaje a aquella expedición durante un acto en el que estuvo presente el embajador cubano.
Oposición contra Trujillo
Ese pasado explica por qué, durante la última etapa del trujillismo, las relaciones con Cuba trascendieron las diferencias entre gobiernos. La isla se había convertido en territorio de organización y apoyo a grupos que procuraban terminar con la dictadura dominicana.
1960: se rompen las relaciones
La confrontación desembocó finalmente en la interrupción de las relaciones diplomáticas.
Según la reconstrucción histórica publicada por la Embajada de Cuba en República Dominicana, los vínculos entre ambos Estados fueron interrumpidos en 1960, todavía durante la dictadura de Trujillo.
La página oficial de la Embajada dominicana en La Habana también reconoce que las relaciones atravesaron varios períodos de interrupción y establece que solo fueron restablecidas definitivamente en 1998.
Comenzó así un prolongado período sin relaciones diplomáticas plenas.
Trujillo murió en 1961, pero la normalización entre Santo Domingo y La Habana no ocurrió después de su desaparición.
Tampoco se produjo durante los gobiernos posteriores de Juan Bosch, el Triunvirato, la Revolución de Abril de 1965 ni durante las administraciones de Joaquín Balaguer de las décadas siguientes.
Pasaron 38 años desde la ruptura de 1960 hasta el restablecimiento definitivo.
El acercamiento comenzó antes de 1998
La reconstrucción de los vínculos fue gradual.
Un dato conservado por la Cancillería dominicana muestra que, incluso antes del restablecimiento formal, los dos gobiernos ya negociaban asuntos concretos.
El 27 de junio de 1997, República Dominicana y Cuba firmaron en La Habana un memorando de entendimiento en materia consular y migratoria. El instrumento continúa registrado como vigente por el Mirex.
Era una señal de que el aislamiento bilateral comenzaba a desmontarse.
Finalmente, el 16 de abril de 1998, durante el primer gobierno de Leonel Fernández, los dos países restablecieron sus relaciones diplomáticas. La fecha es reconocida oficialmente por la representación cubana y ha sido conmemorada posteriormente por ambos países.
Fidel Castro llega a Santo Domingo
Cuatro meses después ocurrió uno de los acontecimientos más simbólicos de esa reconciliación.
Fidel Castro llegó a República Dominicana el 20 de agosto de 1998, 51 años después de haber participado en los preparativos de Cayo Confites.
Ruptura de relaciones en 1960
Llegó invitado durante el gobierno de Leonel Fernández para participar en una reunión del Cariforum.
Durante aquella visita recorrió el Altar de la Patria y Baní, tierra natal de Máximo Gómez. El Gobierno dominicano le concedió la Orden del Mérito de Duarte, Sánchez y Mella en el grado de Gran Cruz, Placa de Oro, mientras Castro otorgó a Fernández la Orden José Martí.
El episodio representó una imagen casi inversa de la relación existente durante los últimos años de Trujillo. El joven que en 1947 había intentado participar en una expedición para combatir la dictadura dominicana llegaba medio siglo después como jefe del Estado cubano y recibía una de las principales condecoraciones del Gobierno dominicano.
De la reconciliación a una red de acuerdos
Después de 1998, la relación dejó de limitarse a los gestos políticos.
Los dos gobiernos comenzaron a construir una red de instrumentos bilaterales.
En 2003 se suscribió un acuerdo de cooperación científica entre la Escuela Diplomática y Consular dominicana y el Instituto Superior de Relaciones Internacionales Raúl Roa García de Cuba.
En 2010, los dos países acordaron la supresión recíproca de visados para titulares de pasaportes diplomáticos y oficiales.
En 2017, firmaron en La Habana un marco para negociar un acuerdo comercial de alcance parcial.
Reconciliación antes de 1998
En 2019, los gobiernos suscribieron en Santo Domingo un Convenio Marco de Cooperación, todavía registrado como vigente por la Cancillería dominicana.
Abinader mantuvo la política de acercamiento
El cambio de gobierno ocurrido en República Dominicana en 2020 tampoco provocó inicialmente un distanciamiento diplomático con La Habana.
En septiembre de 2023, el Gobierno de Luis Abinader envió a Cuba una delegación encabezada por el canciller Roberto Álvarez.
El objetivo anunciado oficialmente era fortalecer los vínculos con Cuba dentro de la estrategia dominicana de acercamiento al Caribe. Álvarez sostuvo encuentros con el presidente Miguel Díaz-Canel y otras autoridades cubanas.
Al concluir la visita, la Cancillería dominicana anunció que los dos países se habían comprometido a ampliar su agenda conjunta, con proyectos en biotecnología, ciencias, agricultura, educación, industria farmacéutica, salud, comercio y migración.
La versión oficial cubana coincidió entonces con la dominicana.
Visita de Fidel Castro
El Ministerio de Relaciones Exteriores de Cuba informó que las partes habían expresado su voluntad de “continuar ampliando y profundizando” las relaciones de amistad y cooperación y destacó a República Dominicana como uno de sus principales socios comerciales en el Caribe.
Meses después, cuando Ángel Arzuaga Reyes asumió como embajador cubano en Santo Domingo, la representación de La Habana afirmó que ambas partes habían constatado el “positivo estado” de la relación bilateral.
Todavía el 16 de abril de 2025, al cumplirse 27 años del restablecimiento de las relaciones, la Embajada cubana manifestó públicamente su decisión de continuar fortaleciéndolas.
El contraste con agosto de 2026
Ese historial reciente da mayor relevancia al comunicado dominicano del 13 de agosto de 2026.
El Gobierno no anunció la ruptura de las relaciones, no cerró su embajada en La Habana ni pidió el cierre de la representación cubana en Santo Domingo.
Sin embargo, solicitó el retiro de nueve miembros de una misma misión diplomática, además de sus familiares, y les concedió siete días para abandonar República Dominicana.
El Mirex tampoco identificó a los afectados ni explicó qué ocurrió.
En su lugar, anunció que manejará el caso con “debida discreción” y que, por tratarse de comunicaciones diplomáticas, no ofrecerá más detalles.
Con los documentos oficiales disponibles, no es posible atribuir la decisión a espionaje, injerencia política, actividades incompatibles con el estatus diplomático o cualquier otra causa.
Hacerlo sería especular.
Lo que sí puede establecerse históricamente es que la medida rompe con el lenguaje público de cooperación que había predominado desde 1998, particularmente con el discurso mantenido por ambos gobiernos durante los últimos años.
No es 1960, al menos por ahora
La comparación histórica tiene un límite.
En 1960, las relaciones diplomáticas terminaron interrumpidas. En 2026, el propio Gobierno dominicano afirma expresamente que busca preservarlas y mantener el tratamiento del conflicto dentro de los canales diplomáticos.
Política de acercamiento
La historia bilateral muestra que República Dominicana y Cuba han pasado de una temprana cooperación diplomática a una confrontación marcada por las expediciones antitrujillistas. Luego atravesaron casi cuatro décadas de distanciamiento y una posterior reconstrucción que produjo acuerdos políticos, migratorios, científicos y comerciales.
La incógnita ahora es hasta dónde llegará este nuevo episodio.
Por el momento, Santo Domingo ha tomado una decisión de considerable alcance contra integrantes de la representación cubana, pero mantiene abierta la vía diplomática.
A diferencia de las grandes crisis que marcaron la relación en el siglo XX, esta vez el Gobierno ha decidido que la causa del conflicto permanezca fuera del conocimiento público.