Honorina Hernández metió en el coche a su familia, a cinco perros y poco más. “Realmente he cogido unas pastillas que tengo que tomar, y ya está”, explica. Detrás dejaba Chapinería (2.700 habitantes), su pueblo, convertido en una de las localidades que la Comunidad de Madrid ha ordenado desalojar este viernes por el avance del fuego. “Ha sido todo muy precipitado”, asegura a EL PAÍS por teléfono.